domingo, 15 de febrero de 2009

NOT ANYMORE

Se acercan las trampas
neones bicolores
la sana impaciencia
de saberse liberado.

Cuatro paredes en zanjas
litros con sudor en las aceras
remueven
el grito que regalas
cuando las miradas dulcifican
el celo de una carícia anónima

a euro el quilo

sin conservantes
sin problemas
fresca del día.

Autopistas y dilemas
un parón colapsa
el renglón de un momento perdido

y cuánto he dejado de echarte de menos
-me digo-

ya no pago peajes
apenas abro el maletero

la aduana pasando por alto
que hubo un momento para mi
cuando las cargas dejaron de ser peso.

But not anymore.

Y vuelve la brisa del Thames
a tratar de brindar con una pinta

que no bebo

que no debo


nadar entre insurrecciones.


Y esta noche voy a alzar la copa en un brindis para las ausencias; Haris Alexíou, cuando quieras....

www.youtube.com/watch?v=qUDntQCyGvw

viernes, 13 de febrero de 2009

TODO PUEDE

Así es. Todo puede. Del cero y el absentismo al estadio casuístico de inflexiones que atornillan la vida. Sigue en la calma y en la calma muere. Como un Fénix torturado al girar de cada esquina y el intento de desviar la mirada hacia el recreo onírico de abrazos.

Hoy me he dado cuenta que no quiero decir nada. Ni en concreto ni vagamente. Tiendo al vacío, como un ópalo gris que algún día se creyó brújula de cierta travesía cautiva. Oculto se revelaba como un dogma diezmado en ilusiones, grandes fuerzas generadas por una traicionera juventud y todo una amarre de sueños.

El ópalo que fue velándose. Y se tiñó en negro.

Efectivamente. Todo puede. Al nacer el sol uno detecta el musgo de sombras que ha florecido a su alrededor durante las horas vacías de un dormir establecido por la trama de un tiempo cualquiera, en un remoto pasado e insultantemente vigente.

Los amaneceres hieden como teatros chinos. El cartón barato color fuego no va a dar la resurreción de tiempos mejores, ni los hilos se creerán rayos para abarcar todo aquello de lo que uno reniega. Veo la trampa. Y al verla, más que creerla, la asumo como pasaporte ficticio donde reposar tras una extenuante jornada y aduanas recuerdan sellos borrados por el paso de tantos rostros.

Podría ser que en algún momento pasara lentamente y te girarte la cara. Podría ser, porque todo puede. Y no puede simplemente por una totalidad lacrada en blanco o negro, en cincuenta y cincuenta, en un sí o un no. Tampoco creo en las gamas. Uno sólo hallaría el vacío. Él es el único que puede hacer posible o imposible, azaroso o pactado. En que te miren de cara o de reojo.

Calle arriba significa que dejo atrás una caverna con sombras que aburren, por lo reales, por lo absurdas. Yo no pedí asomar la cabeza pero cuando una caverna te quiere no se deja doblegar por la primera voluntad individual que se le pasa a uno por la mente. Hay que ser consecuente, y si metí la nariz allí donde el vacío se ha hecho su cotidianeidad no seré yo quien le vea salir de bruces a la luz. Y uno se queda.

Medir el tiempo es como intentar ser feliz. Limita.

Sé de fronteras que nadie se atreve a oler porque lo ajeno asusta, y doblemente, por desconocido. Sé de líneas marcadas por quien un día creyó ser el primero. Su estela quedó carcomida y los restos los echaron al fondo del mar, donde piensan los posos marinos qué hacer con tales enmiendas. Más algas y cierto resquemor en los ojos de aquellos que creen ver.

Abrir los ojos. Sentir la arena rugosa rasgar las tiernas pupilas de un romance que te han impuesto desde pequeño. Bidón de gasolina y traje de príncipe ardiendo. Se acabaron las realidades que nunca han llegado a serlo, embriones mezquinos que nunca hemos pedido salvo en algún momento de desesperación estéril.

El mar es un desierto de líquidos benignos que juega a ser aire con la tierra. Bucea en una nada color azul transparente y respira formas que en otro tiempo fueron montañas. Empapa de tierra inerte todos tus pulmones y notaré el peso que empuja mi cuerpo hacia el vacío. Una vez en él sabré cómo quererle. Porque puedo. Porque él puede.

sábado, 3 de enero de 2009

PERDIENDO ALTURA

...Ícaro seguía furioso porque su padre no le había preguntado sí quería alzar el vuelo, simplemente lo había dado por hecho.

Y así, ahogándose de aire puro que ardía, empezó a perder altitud en un ataque de venganza contra Dédalo, que aterrorizado entendió que el alma humana, a parte de ansiar alturas, está destinado a perderlas.

Varias plumas bailaron a cámara lenta durante unos minutos en el cielo hasta que la infancia se despidió de todos los juegos a los que Ícaro no pudo jugar por tener que soñar con unas alas.

Hay caídas que no podremos levantar.

viernes, 26 de diciembre de 2008

UNANSWERED QUESTION

Acercó suave y lentamente su dedo recogiéndome el flequillo a un lado. No sé si llegó a entender que ese gesto abrió un nuevo flanco en la batalla que estaba librándose por las esquinas del entendimiento. Porque en ellas traficaban con ilusiones, compromisos, se flirteaba con la soledad como única moneda de cambio.

Pero aquella carícia entrecortada había cambiado el curso de los malolientes bajos fondos. De repente la luz se colaba entre los dedos, las pupilas se hacían pequeñas y se entrecerraban los sueños. Los miedos, redimidos, se vestían de domingo y salían de paseo.

Ese gesto. El caer del cabello a un lado. El abandono de las formas.

Se oyeron las sirenas y arriba quedaron los brazos. Brazos sin coartada que nunca me habían interesado o quizás por cierto cinismo había decidido ignorar. La ley del traficante de afectos no entendía de ese tipo de anhelos.

Y entonces me atreví a soñar en plural en la forma que muchos antes ya lo habían hecho. Sólo que esta vez, por ajeno y propio, mudó en aspecto de revelación.

-Hey, what are you thinking of? - preguntó.

jueves, 20 de noviembre de 2008

...desde entonces como solo....

La mesa abierta
por las esquinas

las manos rotas

tenedores de carne gris
piedra
en la terraza que da al mar.

Alternan las nostalgias,
entrantes, postres
riéndose del orden

manteles en blanco y rojo

Italia a fuego lento en la cocina.

Me giré para ver nuestra mesa,
el tomate se había secado
y las salpicaduras recreaban
las lágrimas de un Cristo salvador.

Sin sazón, sin razón
me pregunto dónde nos quedamos.

Hoy me levanté sin hambre,
y desde entonces como solo.

Por fin...el desierto de 3 minutos....